Pequeños detalles de Ethan

Ayer echaba un ojo a mi primer blog. El que empecé a escribir cuando Vega estaba a punto de cumplir 2 meses. Se notaba que era novata total. Las entradas eran muy formales y correctas. Cosa que no va para nada conmigo. Hasta que me adentré de lleno en el mundo blogueril y ví que todo estaba permitido. Con respeto, claro. Y, saqué mi yo más real.

Os cuento esto, porque ayer, recordé cómo era Vega. Su día a día, sus primeros dientes, sus primeras papillas, sus primeros pasos… Sin embargo con Ethan todos esos avances los tengo guardaditos en mi memoria, pero no están volcados en ningún lado.

Así que ha llegado el momento.

Porque la memoria, desgraciadamente, no es eterna.

Ethan, mi bebesaurio pequeño, ya tiene 9 meses y 9 días. Y, es puro amor. Tengo el corazón hecho puré de patata.

Sus primeros dientes aparecieron antes de los 6 meses y mis tetas los miraban con recelo. Sin embargo, salvo pequeños mordiscos sin apretar, continuamos con una lactancia exitosa.

Durante el día come de todo lo que le des. Galletas, plátano, puré, yogures, macarrones estilo chino (receta MadeinLaMenda), lo que sea. Y, por la noche, se aferra a su teta, como si no hubiera mañana.

No gatea como tal, pero se desplaza arrastrándose con un movimiento de codos típico de los marines de los Estados Unidos de América y llega a cualquier zona de la casa que sea de su interés. Básicamente se reducen en dos: El cuenco de la comida del gato y el rincón informático de la casa, donde hay botoncitos y cables a tutiplen.

Tiene matices suicidas. Se sube al altillo de la mesa y se tira de cabeza. Es una solución muy práctica. Porque sabe subir, pero no bajar. O, por lo menos no sabe bajar bien. Y, esto le ha llevado a hacerse sangre un par de veces en su respingona nariz. Pero, el capullito de alhelí, no aprende.

Erre que Erre.

Otro día, mientras me duchaba, se despertó llorando (es muy oportuno también) y se tiró de la cuna. Salí de la ducha haciendo un derrape en la habitación, con pelo enjabonado y empapada. ¡Menudo sustaco!

Sólo dice ta taaa taaa taaaata. Esto me da miedo. Su hermana empezó a balbucear con 6 meses las típicas sílabas Maaa maaaa ma maaa maaa maaa….y desde entonces no calla. Tanto reservarse, no puede ser bueno. Por nosotros, digo. Me imagino el momento en el que se suelte y nos duelan los oídos de escucharle.

Con él he descubierto que la genética es caprichosa. Que sus padres somos morenos. Y, él ha salido rubiete. Que tiene los ojos grandes y azules y cuando le miro y me mira, muero por sobredosis de amor.

Me encantan sus manitas regordetas con sus respectivos agujeritos en los nudillos. Me encantan su piececillos. Me encanta su manchita en la pierna derecha. Me encanta su nariz respingona. Me encanta su olor. Me encanta cómo saca la lengua para tocarse los dientes. Me encanta cuando se tira a mis brazos. Me encanta cómo salta en el suelo cuando pones música. Me encanta cómo provoca a su hermana para jugar. Me encanta cómo la quiere. Me encantan las miradas entre ellos. Me encanta cómo se entretiene con una piedra.

Me encanta enterito.

Y después de esto, creo que voy a cagar terrones de azúcar…

 

 

 

 

 

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6 comentarios en “Pequeños detalles de Ethan

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