La nueva generación pisa fuerte…

No se qué pensaréis, pero yo creo que con nuestros retoños hemos mejorado la especie. No sólo en lo bonitísimos que son, sino también en el grado sumo de inteligencia.

Eso, ó se me da muy mal mentir.

Una semana antes de la llegada de Papá Noel, Vega cogió de la estantería de una tienda, unas pegatinas de Peppa Pig. Al llegar a casa no recordó su preciado tesoro y las guardé. Sabía que en algún momento me vendrían bien. Y, así fue. El día que el grandullón vestido de rojo entró por nuestra imaginaria chimenea dejó una cocinita roja neutra. Digo neutra, porque ella había pedido una de la cerdita famosa que parecía de chichinabo y, yo, que me caracterizo por ser muy práctica, una vez más dejé latente mi virtud “Compramos ésta que es muy mona y pegamos las pegatinas que tengo guardadas y sanseacabó”

Ja. Eso creía yo.

Cuando abrió la caja enorme y vio que era una cocinita se puso muy contenta, pero enseguida acercó su carita al dibujo y dijo “pero no es de Lepa Pí”. 

“Sí, sí, sí es de Peppa Pig, mira….es que la tienes que decorar a tu gusto” Y, poco a poco fuimos customizando la cocinita para convertirla en la que Vega quería.

Cuando todo parecía olvidado, la pequeña terremoto sacó el tema. “Mamá, las peatinas de Lepa Pí que yo cogí ayer en el shino son éstas”

O_O

“Estoooo….noooooo, hombreeeeee, ¿cómo van a ser éstas? noooooo. Lo que pasa que Papá Noel te vio cogerlas y sabía que te gustaban y te las puso junto a los demás juguetes”.

Respiré aliviada zanjando el asunto.

Ja. eso creía yo.

El día 24 de diciembre tras envolver todos los regalos, guardé el papel sobrante detrás de la mesilla de noche del padre de las criaturas. Ahí ha estado hasta hoy, que mientras me estaba vistiendo, Vega ha encontrado la prueba del delito. “Mamá, hay un egalo ahí” Me giro y la veo mirando debajo de la mesita con el culo en pompa. “No hija, ahí no hay ningún regalo” En ese preciso momento, he puesto mi cerebro en ON, y a doscientos por hora, para buscar una respuesta convincente. “Sí, mamá, mía, ven” y cogiéndome de la manita me ha hecho agacharme y mirar. Evidentemente, era cierto. “Ah sí, cariño, no me acordaba, qué tonta está mamá…No es un regalo, es el papel que le sobró a Papá Noel y lo dejó ahí guardado por si lo necesitábamos más adelante”

Y, tan adelante…como que hoy, los regalos de los Reyes Magos estarán envueltos con ese papel.

Así que, acongojada me hallo con la ocurrencia que tendrá mañana Vega cuando se de cuenta de que ese papel le resulta familiar.

Si a esto, le unimos, que el viernes fue un Rey Mago al cole (no me preguntéis cuál, porque a mis 30 años, no se quién es quién), tras un periodo de reflexión, ella misma se autoconvenció y se sentó en sus piernas para contarle lo que se había pedido. Hecho que la hizo estar contentísima toda la tarde.

Ja. Eso creía yo.

Ayer, mientras hablábamos de la carta que le habíamos dado al Rey Mago en persona, yo la decía lo afortunada que era por haberle conocido y ella más ancha que larga me dijo “mamá, a mí me daba sushto poque era un señó isfazado”

O_O

Para el año que viene mejoraremos la técnica de las mentiras piadosas. O con tres años la veo diciendo losPadresSonLosReyes, losPadresSonLosReyes.

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